Sissi tuvo una vida llena de desgracias: el estricto protocolo de la corte, la mala relación con su suegra o la muerte de muchos seres queridos la llevaron a una existencia depresiva.
La vida de la emperatriz Sissi estuvo muy lejos de ser un cuento de hadas. Isabel de Baviera no estaba hecha para una corte extremadamente conservadora como la del Imperio Austríaco: desde su llegada se sintió vigilada y juzgada, especialmente por su suegra, la estricta archiduquesa Sofía. La muerte de varios de sus familiares más cercanos, incluyendo su hija primogénita y su hijo, no hizo más que agravar este sentimiento de soledad y la sumió en una profunda depresión. Estos fueron algunos factores que marcaron la vida de una de las emperatrices más famosas y desgraciadas de la historia moderna europea.