Los centros chinos de menores son conocidos por su dureza. Los jóvenes terminan allí por delitos penales o porque sus padres no pueden controlar su rebeldía. El reportaje acompaña a algunos de estos chicos en un reformatorio.
No hay escapatoria, cada paso está vigilado, y para sobrevivir hay que ser leal al sistema, no a los amigos. No se trata de una pesadilla orwelliana, sino del «Peach Reform School», un centro de detención de menores chino cuyo nombre traducido es «melocotón». El documental, que se filmó en esta escuela durante más de un año, ofrece ...
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