A finales del siglo XX, cuando la Guerra Fría parecía estancada en un equilibrio perpetuo entre el bloque occidental y la Unión Soviética, tres figuras emergieron para cambiar el curso de la historia: el papa Juan Pablo II, Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Este trío de líderes, cada uno desde su ámbito de influencia, jugó un papel decisivo en la caída del Muro de Berlín, el colapso del comunismo, y la desintegración de la Unión Soviética. Un liderazgo extraordinario marcado por el coraje, la determinación y una visión compartida de la libertad como ...
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